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martes, 12 de febrero de 2013

SUPLICIO DE SAN CIPRIANO Y SANTA JUSTINA



Posteriormente Cipriano y Justina llevaron una vida de oración y predicación del cristianismo, hasta que el juez Eutolmo los mandó al suplicio metiéndolos en tinas de pez ardiendo, de las que salieron ilesos.
 
Ante semejante milagro, Atanasio, gran sacerdote pagano y discípulo anterior de Cipriano, creyendo que era un truco, se arrojó al tonel, y murió quemado en el acto.
 
Cipriano y Justina fallecieron decapitados el 26 de Septiembre en los márgenes del río Gallo en la ciudad de Antioquia y sus reliquias fueron repartidas entre Roma (iglesia de San Juan de Letrán), Toulouse, y la catedral de León.



 
La fama de San Cipriano como mágico se extendió por toda la cristiandad y pasó posteriormente a la memoria popular, poniéndolo al mismo nivel que otros famosos magos de la Antigüedad, como Simón el Mago o Salomón, a los que también se les atribuye la autoría de numerosos libros mágicos.
 

lunes, 3 de septiembre de 2012

SAN CIPRIANO (INTRODUCCIÓN)




SAN CIPRIANO

El santo que se venera con este nombre, fue antes de su conversión al cristianismo, uno de los magos más famosos que se ha conocido.
 
Nacido en Antioquia, entre Siria y Arabia, de padres muy ricos y poderosos, ejerció todas las artes mágicas hasta la edad de 30 años, en que se convirtió a la religión de Cristo.
 
Dejó escritos infinidad de libros de hechicería, producto de de sus muchos conocimientos y de las propias maravillas que ejecutó en su época de mago, y que causaron la admiración de todas las gentes.
 
Ejercía un poder formidable sobre los espíritus infernales, que le obedecían en todos sus mandatos. Llegó a efectuar sorprendentes encantamientos.
 
Tuvo dominio absoluto sobre las personas y los elementos, debiéndose su conversión al cristianismo al siguiente raro suceso:
 
Había en Antioquia una doncella cristiana llamada Justina, tan rica como hermosa, hija de Edeso y Cledonia, los cuales la habían educado en su religión que era la de los gentiles. Justina oyó un día predicar a Prailo, diacono de Antioquia, y al escuchar las bellezas ideales de la religión cristiana, se convirtió a ella, logrando poco después que sus mismos padres se hicieran cristianos.
 
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