Del Libro de San Cipriano:
Aquella persona, varón o hembra, que quiera dedicar su espíritu a
las "Artes Mágicas" deberá poseer una verdadera vocación para ello,
poniendo toda su voluntad y buena fe en sus ejercicios y Prácticas. Es muy
importante que no olvide que los espíritus a quienes invoca leen sus
pensamientos, y si no se pone a la invocación con todos sus sentidos y sin
distraer en lo más mínimo su atención del trabajo que ejecuta, en lugar de ser
atendida su invocación, será castigada en su temeridad por lo, mismos espíritus
a quienes haya molestado o llamada para pactar con ellos.
Deberá asimismo tener presente que no pueden hacerse las
invocaciones en sitio en que haya cruces o signos bendecidos. La persona que
quiera hacer los experimentos, deberá estar absolutamente sola, a no ser que la
acompañe persona iniciada en el arte y, que tenga hecho pacto con algún
espíritu.




